Escuela Rural N° 88, "Alfred Nobel"
Sylvana Rodríguez
Permítete volar
Sylvana Rodríguez nació el 18 de marzo de 1969 en la ciudad capital de Canelones. Nos relató que es una persona muy activa, la cual necesita estar en movimiento y por esto mismo ella cree que su manera de nacer, la cual fue por cesárea, mostró que es una persona enérgica desde el primer momento en que nació.
En su niñez, vivía cerca de la plaza de deportes la cual consideraba que era el patio trasero de su hogar y en donde le gustaba ir a jugar a la escondida con sus amigos en sus primeros años de la infancia. Le gustaba además, utilizar los juegos que allí estaban instalados, no solo a ella sino también a su grupo de amigos con los cuales compartió muchas tardes de disfrute.
Hoy en día sigue yendo a este lugar que tanto aprecia, no solo a distenderse sino que también es la directora de este sitio que es tan importante para todos aquellos que viven en la ciudad de Canelones.
Asistió a la escuela N° 101 “José Pedro Varela”, en la ciudad de Canelones. Nos dijo que tuvo, en general, buenos docentes, pero recordaba en particular a las de quinto y sexto año con mucho cariño, ya que la ayudaron con tareas extras que se adaptaban a su forma de ser, la cual, como ya mencionamos, la mostraban como una niña muy activa. Necesitaba continuamente estar en movimiento. Resaltó que en cuarto año tuvo un maestro varón. Su etapa liceal la cursó en Canelones, en el instituto Tomás Berreta.
Empezó a trabajar a los 19 años en un gimnasio, y tenía a su cargo la organización de los campamentos que allí se realizaban. Esta era una actividad que le gustaba mucho porque era una instancia de trabajo al aire libre, en la cual podía realizar tareas físicas y allí sentía que era ella misma. Mientras tanto, continuaba sus estudios para cumplir su máximo sueño: ser profesora de Educación Física. Esa carrera la cursó en el ISEF (Instituto Superior de Educación Física).
Actualmente, vive junto a su querido esposo, el cual también es profesor de educación física. Además de compartir esta pasión por esa profesión, juntos tienen una hija la cual ronda los 30 años y es la madre de sus nietos.
Sus pasatiempos
Los gustos de Sylvana son muy variados, la hace muy feliz pintar, actuar y hacer ejercicios. El deporte que más le gusta es la natación, también le encanta salir a trotar y nos dijo que ambas actividades las realiza en la plaza de deportes ya que queda a unas cuadras de su casa y, a su vez, es la directora de la misma. Más allá de esto, hizo un curso de artes escénicas, y formó parte de la compañía de actuación del teatro Politeama de Canelones por 12 años. Según sus palabras, esto fue más que un hobby porque, más allá de gustarle, fue un tiempo en el que pudo disfrutar de distintos escenarios y ante un público que, con sus aplausos, la animaba a seguir.
Inicios
Ella, hace unos años atrás, fue destacada por el Municipio de Canelones debido a su esfuerzo y dedicación para construir entre todos una hermosa plaza de deportes en la cual se puedan compartir momentos como los que ella vivió todos estos años. Su proyecto de vida desarrollado a través del tiempo, en el que se conjugaban cosas muy positivas como lo son el estudio, los sueños, pero también habían otras que no lo eran tanto, tales como los obstáculos en su camino así como los concursos en los que debió participar, hizo posible que cumpliera su tan deseada meta: ser la directora de la plaza de deportes de Canelones.
¿Qué dejó atrás?
Generalmente, cuando alguien persigue sus sueños, debe dejar cosas en el camino para poder alcanzarlos. En el caso de Sylvana, aquello que dejó atrás fue una gran propuesta de trabajo en una universidad de Francia. El día que le propusieron ese trabajo, ella lo pensó mucho y al final decidió rechazar la propuesta ya que tenía una hija pequeña que cuidar y un proyecto por cumplir en Canelones. El apoyo incondicional que recibió de parte de su familia y compañeros de trabajo durante todo este camino, fue su empuje, su motivación para lograr su objetivo. Todo ese proceso que le insumió muchos años, no fue nada fácil, ya que, al ser mujer, tenía tareas extras (aquellas que se realizan en el hogar) que obstaculizaban su labor en la construcción de su proyecto pero ni todo esto impidió que siga avanzando. Ella dijo que “hay que permitirse volar” para superar los obstáculos, superar los miedos y los problemas y así alcanzar aquello que nos hace felices.
Legado
Su mayor legado para nuestra ciudad es el que se cuente con una plaza de deportes renovada, que continúe su proceso de crecimiento y, además, le encante a la gente. Que siga siendo un espacio público, de uso masivo y de referencia para la comunidad. Ella desea que cuando nosotros seamos adolescentes podamos ir allí con nuestro grupo de amigos y familiares para poder disfrutar momentos que serán parte de nuestros recuerdos.
¿Qué sintió al ser invitada a participar de este proyecto?
Nos contó que, al recibir nuestra invitación se sintió muy feliz y honrada ya que le gusta que siempre estemos generando actividades nuevas que se llevan adelante en la escuela y, además, la emocionó que pensáramos en ella como una parte importante de este gran proyecto social.
Sylvana Rodríguez es una mujer que nos enseñó a no rendirnos y a seguir adelante por nuestro sueño. Su mensaje es que todos los obstáculos se pueden superar.