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Guadalupe Romero

Sigan sus sueños, cueste lo que cueste

 

Guadalupe Romero nació el 30 de septiembre de 1993, momento en el cual, la primavera comenzaba a renacer en la ciudad de Canelones. Actualmente continúa viviendo en la ciudad de Canelones, en una zona urbana donde algunas de las personas que allí viven aún andan a caballo, ya que Canelones es un lugar que queda cerca del campo y, a su vez, es una ciudad. 

En cuanto a su educación, ella concurrió, en primer lugar, al jardín de infantes N° 193. Luego, cursó educación primaria en el colegio Maria Auxiliadora y dijo que sus áreas favoritas eran lengua y ciencias sociales. Recuerda en especial su pasaje por 6° año, momento en el cual debía de trabajar en base a su preparación para lo que sería educación media.  Lo que rescata como beneficioso para su formación académica, fueron las clases orales que debió de presentar a sus compañeros, sobre todo en las materias antes mencionadas. Su etapa liceal la desarrolló en el liceo Tomas Berreta, y, actualmente,  aprobó la carrera de fonoaudiología.  

 

Expresó que nunca tuvo un docente favorito, pero sí dijo que tiene muy lindos recuerdos de sus maestros. Su maestra de sexto año le enseñó cuán importante es la transición de sexto a primero de liceo y cómo debía de vivir la misma.  Cuando entró a primero de liceo, nos contó que en los primeros días de clase le temía a un profesor llamado Alberto; pero, en contraste con lo anterior, lo definió como uno de esos  profesores que te inspira. Además, en la clase del profesor de filosofía,   Marcelo, se sentía verdaderamente atrapada desde el inicio ya que le gustaba demasiado. Pero, como reflexión final, recalcó que a todos los recuerda con mucho amor y cariño .

 

En cuanto a su profesión artística, nos contó sobre sus inicios: empezó en shows a los que iba acompañada por su madre. Además, esos fueron sus primeras experiencias al pisar un escenario que, de a poco, fue recibiendo pagos que le dieron ingresos a su madre y a ella para poder continuar sus estudios de canto. Llegada la adolescencia, y viendo que quería contar con cierto dinero para poder realizar distintos gastos propios de la edad, trabajó en diversas actividades tales como en una heladería y en una tienda de ropa. Ahora se dedica a lo que más le gusta: cantar. 

 

Guadalupe, desde sus primeros años, siempre tuvo la suerte de que su familia la acompañara en todo lo que hacía, pero siempre estuvo junto a ella esa persona con la cual podía contar en todo lo que se proponía, su mamá. Ella la llevaba a los festivales, mientras que sus hermanos tenían que manejar la situación de que su mamá estuviese muy pendiente de su hermana.

Además del apoyo de su familia, muchos de sus amigos siempre estuvieron presente, la mayoría de ellos eran músicos y, como tenían más experiencia, le daban consejos que le servían para su profesión sobre el escenario. Esto le permitía nutrirse y llevar su carrera siempre un paso más adelante. 

 

Cuando alguien emprende un camino hay ciertos aspectos que se deben dejar atrás. En el caso de Guadalupe en su transitar hacia el trabajo de sus sueños tuvo que dejar atrás muchas cosas. Contó que se perdió cumpleaños de quince, los primeros noviecitos y también que hay cosas que, al día de hoy, con sus 27 años, sigue dejando de lado. Ella es tan profesional que, si tenía un concierto cerca de la fecha del cumpleaños de su amiga al que debía de asistir, no salía de su casa por el temor a que algún resfrío le impida dar el 100% sobre el escenario. Hay experiencias que sus amigas ya vivieron hace unos diez años y que ella recién ahora las está viviendo. 

También tuvo que ausentarse en diferentes situaciones propias de su familia, algunas de las cuales fueron más difíciles que otras. Ella tuvo que sacrificar todo eso mencionado anteriormente para lograr otras cosas y, reflexionando junto a nosotros, nos compartió la siguiente frase: “Si te gusta el durazno, aguantá la pelusa”.


Una pregunta que a raíz de esas imposibilidades de asistir a esos lugares, a esos momentos que nos mencionó, siempre surgía en su mente era:  ¿será que tendré que dedicarme a esto?  Pero, luego de ver y entender el camino recorrido, nos dijo que está donde quiere estar y que es un camino que vale la pena y lo repetiría una y otra vez.

 

Lo que piensa llevar a cabo en un futuro sería, ante todo recibirse de fonoaudiología, carrera que a ella le apasiona mucho. También nos dijo que nunca se deja de estudiar y aunque tengas un trabajo estable, día a día se van aprendiendo cosas nuevas. Seguir en el ambiente musical, sacando canciones, y cantando es una meta que siempre la tiene presente. Como parece que su día tiene más de 24 horas, además de todo lo que hace cada jornada, asiste a equitación ya que los caballos la hacen sentir relajada, y estos hermosos animales la han acompañado gran parte de su vida. 

Por otro lado nos contó que como legado le gustaría dejar la enseñanza o la idea de que debemos ser pacientes para lograr lo que se quiere; no debe de  importarnos las críticas que solo buscan que bajemos los brazos o aquellos comentarios que nos afectan durante el tiempo que perseguimos nuestra carrera. Como ella nombró “Siempre para adelante como el caballito” y nada más tomar opiniones de personas que ven las cosas buenas, que nos ayudan a crecer y nos dan buenos aportes.

 

Al recibir nuestra invitación se sintió muy contenta, feliz y honrada, ya que le encanta que nosotros tengamos la curiosidad y las ganas de llevar adelante este proyecto. Valoró mucho nuestra forma de trabajar en grupo y además le gustó participar en un proyecto que da a conocer aún más aquello que las mujeres de Canelones hacen por su comunidad. Por último, mencionó que nunca dejemos de perseguir nuestros sueños aunque no todo sea color de rosas.

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