Escuela Rural N° 88, "Alfred Nobel"
Alicia Delbono
Lo bueno de lo malo
Ella es Alicia Beatriz Delbono, una mujer que en la actualidad tiene 65 años. Tuvimos una entrevista con ella, y además de mostrar su lado amigable y alegre también pudimos conocer su otro lado, el cual la muestra fuerte, valiente y positiva.
Vivía en Montevideo, ciudad capital de nuestro país, y a sus 30 años se mudó a la ciudad de Canelones conjuntamente con su esposo y su hija.
Al llegar allí, con mucho sacrificio, dedicación y mucho tiempo de trabajo, lograron comprar un terreno junto a su familia y ahí construyeron su casa, en donde viven hasta el día de hoy. Optó por esta ciudad ya que la misma, según sus palabras, es un centro poblado tranquilo o como lo menciona “con un ritmo muy calmo”.
Durante la secundaria tuvo profesores que recuerda hasta el día de hoy con mucho cariño y aprecio debido a que siempre la apoyaron. Una de ellas era María Davo, una profesora de filosofía que le dejó una marca muy positiva a lo largo de los años. Maria era de esos docentes que siempre estaban presente no importando si era en las malas o en las buenas. También recordó a su profesor de historia….... el cual era de esos docentes que te marcan sin darte cuenta, y siempre estaba para entablar alguna conversación especial. En la actualidad continúan comunicándose y eso es algo que nosotros valoramos mucho y apreciamos que eso suceda.
¿Cuál es su motivación para avanzar cada día?
Para Alicia era muy complejo y difícil explicar lo que la motiva, pero, luego de pensarlo un momento, lo que nos compartió fue muy triste y difícil a la vez ya que el cáncer le cambió la vida de un día para el otro. El día que se enteró de su enfermedad, sintió muchas emociones, entre ellas dolor, miedo y soledad. Todas ellas la llevaron a que se preguntara “¿por qué a mi?”. Inmediatamente, ese pensamiento vino encadenado con una imagen muy particular: la cara de su hija apareció de repente y ahí, sin dudar, pensó “prefiero ser yo y no ella” y con firmeza dijo: “yo de esto puedo salir”.
El apoyo que obtuvo de las personas que la rodeaban, fue lo que la ayudó a enfrentar esa fea enfermedad, siendo uno de los que más la ayudó su marido, su compañero de ruta, al cual, cariñosamente ella lo refiere con el apodo “El gordo”. Pero, más allá de las distancias, quién pudo acompañarla y ser su sostén en ese difícil momento, fue su hija que se encontraba en España. Además, otro soporte lo conformaron sus compañeros de trabajo aquí en Canelones. Alicia también mencionó que un grupo de colegas de un colegio de esta ciudad, tuvo la brillante idea de ayudarla entregándole un sobre blanco con dinero en su interior, lo cual significó una gran ayuda para esa situación en la que se encontraba.
Inicios del proyecto
Hace años atrás le notificaron que tenía una terrible enfermedad: cáncer de mama. Ella estaba desesperada por informarse sobre el tratamiento que iba a recibir y si el mismo iba a presentar consecuencias que marcarían su cuerpo. Su principal preocupación era saber más sobre lo que le estaba sucediendo en ese momento, cómo llevar adelante ese difícil tratamiento, qué cambios le ocurrirían.
Consiguió así el número de un grupo que ayudaba a las personas que precisaban información sobre esta enfermedad. Dicho grupo se encuentra en la institución INCA (Instituto Nacional de Cáncer) en la ciudad de Montevideo. La invitaron a participar de una reunión, la primera de este tipo, la cual llevó 4 horas. Allí estuvo junto a psicólogos, médicos y pacientes. Hasta el día de hoy recuerda que entró a este centro siendo una persona y, luego de esas 4 horas, salió siendo otra. De regreso a su casa trajo junto a ella una gran pila de hojas, las cuales colocó debajo de su brazo. ¿Qué tan importante fue ese primer encuentro? Fue muy importante ya que tuvo la brillante idea de formar un grupo como ese en Canelones, ya que allí no había ninguno de ese tipo.
Su trabajo en Canelones
Luego de participar en esa reunión y de haber recibido todos esos papeles en Montevideo, fue a COMECA (Cooperativa Médica de Canelones) a hablar con el doctor Antúnez ya que quería crear algo similar es esta ciudad Canaria. Ella le dijo que quería hacer una policlínica de mamas para aquellas pacientes que estén solas, sin apoyo, las cuales, en oportunidades, fueron dejadas por su pareja por el simple hecho de tener esa enfermedad.
Ella le dijo a este doctor que no tenía muchos contactos y ni siquiera sabía dónde estaba parada ni como iniciar y llevar adelante ese proyecto. Pero el doctor, viendo su capacidad de ayuda al prójimo, la fuerza de voluntad de Alicia para con esta idea, le dijo que se tranquilice porque él tenía contactos para crear ese grupo.
Fue así que se conformó el grupo PPAMA, (prevención de patología mamaria). Por primera vez en nuestra ciudad, las mujeres afectadas y que atraviesan esta enfermedad, tenían un lugar para reunirse y compartir sus historias, sus miedos, sus sentimientos, sus dudas y contar con el apoyo incondicional de cada integrante de ese grupo. Actualmente, se reúnen en un salón que le presta la Curia de la ciudad capitalina.
Hoy en día, en todo el país, hay 35 grupos como este, los cuales integran la red NAGO (Red Nacional de Grupos Oncológicos).
Son grupos de puertas abiertas para la comunidad y vienen trabajando desde hace 17 años. Esta, es su manera de agradecer a quienes llevaron adelante cada una de estas iniciativas, manteniendo las puertas abiertas para quien necesite la ayuda con esta enfermedad así como también para aquellos que quieran informarse. Hoy, mayo de 2021, debido a la situación de pandemia en la que nos encontramos, las reuniones se están haciendo por la plataforma ZOOM.
¿Que dejó atrás?
Al preguntarle acerca de qué tuvo que dejar atrás para lograr que este gran proyecto pueda llevarse a cabo, manifestó que siempre “hay que elegir”. Eso es algo que aprendió debido a la situación que vivió y aún sigue viviendo. Lo que en realidad le preocupa hasta el día de hoy es que, si no se detecta a tiempo el cáncer de mama, se puede llegar a perder a un ser querido.
¿Qué sintió al ser invitada a participar de este proyecto?
Ella, en un primer momento sintió una gran emoción por la invitación recibida pero a la vez pensó “¿de qué voy a hablarles a niños de quinto y sexto año?”. Asoció esta oportunidad con la idea de que es un grano de arena que forma parte de una gran playa. Con cada uno de esos granitos es necesario tener cuidado para que la playa siga existiendo. Considera que, entre todos, es la mejor manera de llevar adelante diferentes trabajos, propuestas o proyectos. Con el otro se aprende.
De lo malo surge siempre algo bueno como contar con el apoyo y el estímulo de otros y así poder desafiar y desafiarnos para seguir caminando. Se siente alegre de ser parte de este proyecto.